Las futuras mamás mayores de 45 no podrían estar más felices. Un estudio realizado por un grupo de investigadores médicos de la Universidad estadounidense del estado de Utah ha llegado a la conclusión que las mujeres que conciben hijos en forma natural después de los 45 años de edad tienden a vivir más que las que no quedan embarazadas a esa edad.

Contrarrestando miedos y pronósticos riesgosos, estos investigadores han dado una buena noticia a las mujeres que se animan a la maternidad pasados los 45. Dirigido por el especialista Ken Smith, el estudio analizó los datos de 1,6 millones de pioneros que llegaron al estado de Utah en el siglo XIX, así como los de sus descendientes.

El análisis pormenorizado de las estadísticas demostró que aquellas mujeres que tuvieron hijos a los 45 años o más fueron entre 14% y 17% menos propensas a morir antes de los 50 años en comparación con las mujeres que no concibieron después de los 40 años.

En los años que abarcó el estudio, la esperanza de vida era mucho menos que en la actualidad, por eso se puso como edad tope de mortalidad los 50.

Este estudio realizado en humanos confirma estudios anteriores sobre fertilidad y longevidad en animales que tenían crías al final de su período fértil, pero no explicaban el por qué de la alteración.

Por eso, Smith y su equipo extendieron el radio de estudio hasta los hermanos de estas mujeres para averiguar si la causa de la longevidad era genética. Lo que encontraron es que estos hombres eran entre 20% y 22% menos propensos a morir antes de los 50 años, en comparación con los hombres que no tenían hermanas que dieran a luz después de los 45 años.

¿La conclusión? Que los genes de la fertilidad, aquellos que posibilitaban los embarazos de las mujeres después de los 45, tienen relación con la longevidad, aquellos que les dieron más años de vida a ellas y a sus hermanos.

Pero el grupo de científicos no se conformó con esto. Decidieron ir más allá y se abocaron a estudiar a las esposas de esos hombres. Estas mujeres no tenían la misma longevidad que sus cónyuges, por lo tanto los científicos pudieron determinar que el hecho de compartir el mismo entorno social no implica un aumento en la longevidad.

Vida sana, entorno social propicio, calidad de vida…. no parecen ser del todo importantes para estos casos ya que casi todo está puesto en la data genética, responsable de hasta un 25% del aumento de la longevidad en una persona respecto de otra que viva en su mismo entorno social.