No todos son precauciones, cuidados extra y problemas en puerta para las embarazadas mayores de 45, también hay buenas noticias y, de hecho, ser madre de grande tiene varios beneficios que las más jovencitas no disfrutan.

Por un lado, las mujeres que son madres pasados los 45 tienen la tranquilidad y la seguridad de haberlo buscado y de estar cumpliendo con un deseo propio. Una mujer que decide enfrentar el reto de la maternidad a los 45 es porque tiene algunas cosas claras y, aunque la maternidad siempre es sorprendente, sabe lo que le espera y está dispuesta a enfrentarlo.

Los miedos

Uno de los temores más grandes que acechan las embarazadas mayores de 45 es el miedo a que sus hijos nazcan con algún tipo de alteración cromosómica como trisomía del cromosoma 21 o síndrome de Down.

El perfeccionamiento de las técnicas de reproducción asistida y la aparición de exámenes que ayudan a las madres mayores de 45 a hacer un seguimiento muy cercano de su embarazo (como el diagnóstico genético preimplantacional que permite detectar defectos congénitos en el futuro bebé), ha hecho crecer la demanda de tratamientos de fertilidad en España entre las mujeres mayores de 40 años.
Los hijos de la estabilidad

Los expertos concuerdan en que las madres mayores de 45 reciben a sus hijos en un momento de mucha plenitud en su vida, ya que la madurez trae consigo estabilidad emocional y económica. Por otro lado, los hijos de parejas mayores son sumamente deseados y queridos. Para la mujer, la maternidad después de los 45 es como vivir una segunda juventud.

Por lo tanto, la maternidad después de los 45 puede significar las mismas satisfacciones y peripecias que la maternidad a los 25, pero tiene algunas ventajas que las de 25 no tendrán. Con planificación y cuidado puede ser una maravillosa experiencia tanto para las madres y padres como para los hijos.